Nueva ley educativa busca transformar la educaci贸n dominicana m谩s all谩 de una reorganizaci贸n
11 de mayo, 2026
La nueva ley debe ayudar a pasar de la fragmentaci贸n a la coherencia; de la acumulaci贸n de programas a la priorizaci贸n estrat茅gica; de la evaluaci贸n decorativa a la evaluaci贸n con consecuencias; de la centralizaci贸n burocr谩tica a la autonom铆a responsable.
El Decreto 309-26, emitido por el presidente Luis Abinader, abre una oportunidad de enorme trascendencia para la Rep煤blica Dominicana: repensar de manera integral el sistema educativo nacional y elaborar un anteproyecto de ley capaz de responder a los desaf铆os del presente y del futuro. Su mayor valor es que desplaza el centro del debate: de una eventual fusi贸n administrativa entre ministerios hacia la construcci贸n de un sistema educativo nacional integral, articulado con la ciencia, la tecnolog铆a, la innovaci贸n, la formaci贸n t茅cnico-profesional y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Desde esa perspectiva, la nueva ley que se elabore debe ser mucho m谩s que una mera actualizaci贸n normativa o una redistribuci贸n de competencias entre el Minerd, el Mescyt, el Infotep y otros 贸rganos del sector. Debe convertirse en una ley marco para la transformaci贸n educativa. Su pregunta rectora deber铆a ser clara: 驴c贸mo lograr que cada disposici贸n de la ley contribuya a mejorar los aprendizajes, a fortalecer las trayectorias educativas y laborales, a reducir las desigualdades y a permitir que el sistema aprenda de su propio desempe帽o?
Las evaluaciones realizadas hasta ahora muestran que en las 煤ltimas cuatro d茅cadas se ha hecho un gran esfuerzo por mejorar el sistema educativo y que el pa铆s ha acumulado experiencias en formulaci贸n y ejecuci贸n de pol铆ticas, programas, pactos, reformas curriculares, mecanismos de evaluaci贸n e inversi贸n p煤blica significativa; esos esfuerzos, sin embargo, no se han traducido de manera suficiente en mejores aprendizajes, en mayor pertinencia de la formaci贸n ni en la reducci贸n de las brechas sociales y territoriales. Este hecho muestra que el problema no es solo de recursos o normas, sino de coherencia sist茅mica: dificultad para articular niveles, sostener pol铆ticas, usar evidencia, evitar duplicidades y convertir la inversi贸n p煤blica en valor educativo efectivo.
Entre las mayores dificultades hist贸ricas que han obstaculizado el logro de los avances deseados en materia de educaci贸n est谩n la articulaci贸n de sus componentes, sostener pol铆ticas en el tiempo, usar evidencia para corregir rumbos, evitar duplicidades, alinear curr铆culo, formaci贸n docente, evaluaci贸n, certificaci贸n, financiamiento y gesti贸n territorial, y convertir la inversi贸n p煤blica en valor educativo efectivo. Por eso la nueva ley debe ayudar a pasar de la fragmentaci贸n a la coherencia; de la acumulaci贸n de programas a la priorizaci贸n estrat茅gica; de la evaluaci贸n decorativa a la evaluaci贸n con consecuencias; de la centralizaci贸n burocr谩tica a la autonom铆a responsable; y de la cobertura sin resultados suficientes a trayectorias educativas y laborales exitosas.
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El primer principio de la nueva ley debe ser la centralidad del aprendizaje y del desarrollo integral. La educaci贸n no puede medirse solo por la matr铆cula, la infraestructura, el presupuesto ejecutado o el n煤mero de programas implementados. Esos elementos son importantes, pero son medios. El fin es que ni帽as, ni帽os, adolescentes, j贸venes y adultos aprendan m谩s y mejor, desarrollen pensamiento cr铆tico, competencias relevantes, sensibilidad 茅tica, ciudadan铆a democr谩tica, identidad cultural, capacidad de convivencia, creatividad y disposici贸n para seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida.
La transformaci贸n educativa que el pa铆s requiere no puede reducirse a preparar para el mercado laboral, a pesar de su importancia. La pertinencia de la educaci贸n debe entenderse en sentido amplio: social, cultural, cient铆fica, productiva, ciudadana y humana. Educar no es 煤nicamente entrenar para ocupar puestos de trabajo; es formar personas capaces de comprender la complejidad del mundo, actuar con criterio, participar responsablemente en la vida democr谩tica, construir proyectos de vida dignos y contribuir al desarrollo sostenible del pa铆s.
Un segundo principio que debe orientar esta transformaci贸n y la elaboraci贸n de la ley que la exprese es considerar la educaci贸n como un derecho fundamental, un bien p煤blico y una responsabilidad indelegable del Estado. La participaci贸n de instituciones privadas, comunidades, familias, organizaciones sociales y sector productivo es necesaria y valiosa. Pero esa participaci贸n debe ocurrir bajo reglas p煤blicas claras, orientadas al inter茅s general y bajo la rector铆a del Estado.
Un tercer principio que debe informar los esfuerzos de transformaci贸n es la coherencia sist茅mica. Es prioritario que la nueva ley corrija la fragmentaci贸n entre niveles, subsistemas, modalidades e instituciones. La educaci贸n inicial, b谩sica, media, superior y t茅cnico-profesional no pueden seguir operando como compartimentos estancos. El Marco Nacional de Cualificaciones debe convertirse en un instrumento jur铆dico y operativo para articular trayectorias, reconocer aprendizajes previos, facilitar equivalencias, homologaciones, certificaciones, la movilidad acad茅mica y la movilidad laboral.
En el nuevo ordenamiento normativo y sist茅mico, el Infotep merece una atenci贸n especial. Su articulaci贸n con el sistema educativo es indispensable, pero no debe confundirse con la absorci贸n administrativa ni con la p茅rdida de su naturaleza institucional. La formaci贸n t茅cnico-profesional requiere una relaci贸n estrecha con el mundo del trabajo, con empleadores, trabajadores, sectores productivos y territorios. La nueva ley debe articular al Infotep dentro del sistema educativo nacional respetando su autonom铆a, su gobernanza, su experiencia acumulada y su capacidad de responder con flexibilidad a las necesidades de capacitaci贸n, perfeccionamiento, especializaci贸n y reconversi贸n laboral.
Un cuarto principio orientador tiene que ser el de la equidad. Es esencial que la nueva ley parta del reconocimiento de que las personas, los centros educativos, las universidades, los territorios y las instituciones no se encuentran en las mismas condiciones. Este reconocimiento hace imperativo que la ley tome conciencia de que la igualdad formal no basta. Se requieren pol铆ticas diferenciadas para cerrar brechas sociales, econ贸micas, territoriales, digitales, de g茅nero, de discapacidad, de ruralidad, de edad, de rezago educativo, de pobreza y de exclusi贸n. La inclusi贸n no puede limitarse al acceso f铆sico. Debe abarcar la permanencia, el aprendizaje, la participaci贸n, los apoyos, los ajustes razonables, el bienestar, la protecci贸n y la culminaci贸n exitosa.
Un quinto principio que debe estar presente al dise帽ar la nueva ley es la calidad, la mejora continua y su evaluaci贸n con consecuencias. Evaluar sin decidir debilita el sistema. La nueva ley debe establecer est谩ndares, indicadores, evaluaciones peri贸dicas, autoevaluaci贸n, acreditaci贸n, planes de mejora, informes p煤blicos y consecuencias proporcionales. La calidad no puede quedar reducida a informes que se reciben, se archivan y no modifican las decisiones.